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domingo, 6 de mayo de 2018

coneXXIón


EL GRAN SECRETO ESTÁ EN…
LA CONEXIÓN

CONEXIÓN CON EL ENTORNO FÍSICO. Reconocimiento con la propia naturaleza: EL CUERPO.
CONEXIÓN CON EL ENTORNO EMOCIONAL. Reconocimiento de las emociones: LA MENTE (EL ALMA)
CONEXIÓN CON EL ENTORNO SOCIAL. Reconocimiento de la conciencia empática: CUERPO + MENTE (ALMA)
         
   Al alma le gusta vivir en el cuerpo porque se expresa a través de él.
Leonardo Da Vinci
        

Conectando con los distintos entornos por los que transcurre nuestra vida cotidiana, nos reconocemos como PARTE DEL TODO. Estos que indico y que voy a desarrollar son para mí los fundamentales, hay más, pero podemos aplicar lo que veremos a continuación a casi todos los entornos y escenarios de nuestro día a día, tanto en sociedad como en soledad. Conectando abrimos los canales por los que entra el mundo y los canales por los que expresamos ese mundo desde nuestras propias percepciones, sensaciones, opiniones, ideas...
            Propongo esto:
CONEXIÓN=ESCUCHA
EXPRESIÓN=TRANSMISIÓN
EXPRESIÓN+ESCUCHA=COMUNICACIÓN
Y mucho más, la conexión con nuestro entorno es la vía del crecimiento y del desarrollo personal. Vivimos en comunidad, lo llevamos en el ADN, somos animales que vivimos en manada y eso es lo que realmente nos hace humanos. Si realmente devolviéramos su verdadera dimensión a la conciencia de comunidad todo iría mucho mejor. El crecimiento de cada miembro de la comunidad revertiría directamente en el crecimiento de la comunidad… el problema es que somos AUTODESTRUCTIVOS y eso nos impide ser felices porque muchos prefieren colaborar en la destrucción del otro o de la otra que en su beneficio. Somos paradojas con patas, por un lado queremos conectarnos con el mundo a través de las tecnologías y por otro defendemos territorios, aseguramos fronteras, desconfiamos de los que vienen de fuera, como los perros, marcamos territorio. Nos encantaría poder espiar lo que otros hacen, pero no nos gusta que otros espíen lo que hacemos…
CONECTAR es ESTAR. 

Recibir de los demás, dar a los demás, cooperar, colaborar, ayudar y ser ayudados para hacer un mundo sostenible y mucho más habitable. CONECTAR es conocer, respetar, valorar, apreciar, querer, amar nuestro entorno; desde la brizna de hierba más pequeña hasta el árbol más gigante, desde la piedra más diminuta hasta la montaña más alta… conectar con una gota, con una molécula de agua y con el océano más grande. Dar la mano, conectar con la mirada, acompasar la respiración… fundirnos con el mundo con un gran abrazo.

Hay muchas maneras de encontrar esa conexión: a través del deporte, del arte, de la religión, de la filosofía, de la ciencia… en mi caso fue a través del teatro y de eso voy a hablar.


PRIMERA CONEXIÓN:
CON EL ENTORNO FÍSICO
RECONOCIMIENTO CON LA PROPIA NATURALEZA
EL CUERPO
            La primera maldita frontera, el primer maldito muro que construimos fue el que separa CUERPO y MENTE; CUERPO y ALMA. Desde siempre se nos ha inculcado que estamos formados por un cuerpo (cabeza, tronco y extremidades) y una mente, una alma. Pero no contentos con esta barbaridad de separar cuerpo y alma, cuerpo y mente, hemos conjurado la idea de que el cuerpo es la cárcel del alma, el enemigo de la mente. Una idea que tuvo un gran calado en la Edad Media, de la que, en muchos aspectos de la vida, aún no hemos salido. Hemos sublimado la mente y hemos castigado al cuerpo aprisionándolo con los grilletes de unas normas, costumbres, hábitos y leyes, muchas de ellas sin sentido y despiadadamente crueles, otras. Unas vienen de la tradición más casposa y reaccionaria, otras de esas leyes que se esconden bajo la lápida que reza “eso es así”, ya si lo manda el dios de turno… otras nos las ponemos nosotros atendiendo a vaya usted a saber qué extrañas razones. El cuerpo es la cárcel del alma. Diabólico juego paradójico en el que carcelero y preso son la misma persona. Nada más cruel.
            No, el cuerpo no es la cárcel de nada, ni es enemigo de la mente… cada uno de nosotros somos cuerpo y somos mente.

             El cuerpo tampoco es el soporte vital de nuestra mente. En todo caso, si imaginamos que nuestra mente abstracta (por decirlo así) es el software, nuestro cuerpo es el hardware y, a día de hoy, sin hardware no funciona el software y sin software, el hardware es inútil.
            Vamos a empezar por viajar por lo que es la máquina perfecta, el cuerpo.
Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō
Orad porque se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano
            Un cuerpo sano da una mente sana y al revés, sólo con una buena salud mental podremos disfrutar de un cuerpo sano. No confundamos esto con todas esas corrientes de pensamiento que defiende que las enfermedades son fruto de la mente. No, el cuerpo tiene sus defectos, sus enfermedades, sus averías… pero sólo una mente sana podrá superar con éxito esas taras o al menos paliar en mucho el sufrimiento y ayudar a una sanación más pronta y completa… o simplemente no empeorar. La mente domina al cuerpo. Comemos cuando la mente quiere comer, bebemos cuando la mente ordena beber, amamos cuando la mente quiere amar… Pero es el cuerpo el que lo hace posible y es el cuerpo el que necesita comer, beber, dormir, hacer el amor... por eso es el cuerpo el que tiene las herramientas. Órganos y sistemas necesarios para poder nutrirnos, hidratarnos y amarnos.

            Cuando vemos a alguien por primera vez, lo primero que vemos es su cuerpo, su aspecto físico, pero su aspecto físico no es sólo eso, sino la expresión de todo su ser a través de la ACTITUD. Nuestro cuerpo es como una bolsa, su forma depende de lo que lleve dentro, si son patatas, tendrá esa forma y si es agua, tendrá otra. 
 
Bueno, esto es reducirlo todo demasiado, pero es una imagen gráfica de lo que quiero decir. Nuestro cuerpo es nuestro “YO” concreto, natural, palpable… y en ese cuerpo, se haya también la mente, porque, recuerda, se expresa a través del cuerpo y nuestro cerebro es un órgano del mismo y no una entidad externa a nuestro cuerpo físico. Cuántas veces te has cruzado con alguien que camina con el ceño fruncido, o los hombros caídos, con una sonrisa… porque quizás piensa en algo negativo, en algo que no le apetece hacer o en algo que le ilusiona. O quizás te hayas cruzado con alguien que habla consigo mismo. Nuestro pensamiento fluye sin parar como un río caudaloso y muchas veces el rostro es el mar donde desemboca o el manantial donde nace, o al menos el espejo, la ventana por donde asomarnos al interior de cada uno. Muchos de esos pensamientos no tienen sentido ni importancia, sólo son la materialización o el símbolo de la actividad neuronal, la manera en que nuestra mente interpreta los impulsos nerviosos, las corrientes eléctricas de nuestra central de datos.
            Actualmente hay un interés creciente en el cuidado del cuerpo… claro, nuestra mente no es tonta. Pero no es suficiente, aún tenemos muchas de esas ideas castradoras dando vueltas por las calles de nuestra Neurolandia. Todavía mantenemos una manera excesivamente sedentaria de dejar pasar la vida, todavía tenemos mucho que aprender sobre educación postural, sobre nutrición saludable, sobre respiración, sobre relajación, sobre ejercicio… EJERCICIO, la palabra mágica. Entre levantarse del sillón y dar un paseo y participar en el maratón de New York hay un inmenso abanico de posibilidades y seguro que se encuentra una adaptada a las circunstancias de cada uno, tanto a nuestras características como circunstancias fisiológicas, anatómicas, mentales y psicológicas. Las excusas no valen, ya no. Antes quizás. Cuando era chico o jugabas a fútbol o nada. Cuando entró el balonmano o el básquet en nuestros patios se abrió un mundo de posibilidades y despuntaron talentos escondidos, hoy la oferta es inmensa. La importancia de la educación física es vital en cada una de las fases de nuestro crecimiento. En los niños y niñas es tan importante tener una buena educación física como intelectual. Es más, disciplinas como la misma educación física y deportiva, la danza, la música, el teatro, la plástica, agiliza la mente y el cuerpo. Como dice David Bueno, genetista y neurocientífico, la música es la gimnasia de la mente. En la madurez es fundamental mantener unos hábitos de ejercicio físico que ayudan a la agilidad a combatir el estrés y otros desequilibrios, así como a retardar el envejecimiento de articulaciones, huesos y músculos. En la vejez es necesario ejercitar nuestro cuerpo con actividades físicas adaptadas como el aquagym, los bailes de salón u otras disciplinas, como caminar.
            Además del ejercicio hay una serie de buenos hábitos corporales que debemos adoptar, así como desechar aquellos malos hábitos que nos aniquilan poco a poco.
            Nuestro cuerpo se acostumbra muy rápido tanto a lo malo como a lo bueno. Sólo dedicando unos minutos al día a mimarlo, a cuidarlo es suficiente para ver los cambios a corto plazo. Tan sólo dedicando unos minutos a relajarnos mediante la respiración experimentaremos los beneficios desde el principio.
            Sería largo enumerar todo lo que podemos hacer para tener nuestro cuerpo en óptimas condiciones para obtener una gran calidad de vida y, con ello, alcanzar la felicidad.
            Un cuerpo sano siempre albergará una mente sana y, por tanto, FELIZ. La práctica de muchas disciplinas, como la práctica del teatro, la danza, etc.  ayudan y mucho a la conciencia corporal.
            Pero la conexión con el entorno físico también va más allá de nuestro cuerpo, ya que nuestro cuerpo es un receptor y un emisor de sensaciones y emociones.  
            Percibimos el mundo por los 5 sentidos. Tacto, gusto, oído, vista y olfato. Estos sentidos provocan sensaciones táctiles, visuales, gustativas, auditivas y olfativas… así es como percibimos el mundo. Estas sensaciones se convierten en sentimientos, sentimientos agradables, desagradables, de bienestar, de malestar, etc. y estos sentimientos se expresan a través de emociones: ira, alegría, tristeza, miedo y asco… El problema viene cuando dejamos a nuestra mente plena libertad de interpretación, interpretación que va más encaminada al prejuicio y al juicio que a la simple significación de nuestras percepciones. Pero debemos saber que el buen juez debe juzgar con la cabeza y no con el corazón, desafortunadamente, sólo juzgamos con el corazón en estados de rabia, celos, envidia o, sólo por dárnoslas de listos y listas…
            Démosle al cuerpo lo que le hemos quitado y empecemos a pensar que muchos pecados no lo son, aunque provoquen placer, porque el placer no es pecado.
            Es un trabajo para toda la vida, a veces representa mucho esfuerzo, sacrificios… pero la recompensa vale la pena y… mucho.
            La conexión con los otros cuerpos. Aprender a escuchar, a apreciar a los distintos seres que forman nuestra comunidad. Aprendamos a apreciar la belleza del cuerpo humano, más allá de su forma, su color, su comportamiento…
SEGUNDA CONEXIÓN:
CON EL ENTORNO EMOCIONAL
RECONOCIMIENTO DE LAS EMOCIONES
LA MENTE/ EL ALMA


            Todo, todo, todo está en nuestra cabeza. Ese es uno de los misterios que más me fascinan: ¿Cómo un ser puede desarrollar una mente tan compleja como la humana? Todo lo que esa mente ha sido capaz de crear, y de destruir, desde el principio de su existencia. Desde inventar algo hasta imaginar mundos, personajes, situaciones… con esa mente, no nos hemos adaptado al mundo como otras especies, sino que hemos adaptado el mundo a nosotros, a nuestras necesidades, anhelos y, también, vicios, malas ideas… una mente que nos hace buenos y nos hace malos, solidarios y crueles. Una mente que bien usada es formidable y que mal usada puede abrir las mismas puertas del infierno, o algo peor.
            Hay una especie de teoría que dice que el origen de nuestra inteligencia se debe a que, en un momento dado, un simio se atrevió a cambiar su dieta vegetal por una dieta cárnica. Esta dieta provocó una explosión de proteínas en nuestro cuerpo que afectó también a nuestro cerebro. Quizás, no sé, seamos fruto de un mono que se volvió loco, o un mono mutante.

            Sea como sea, la mente humana es una gran desconocida, es muy poco lo que se sabe de ella. Pero sabemos lo suficiente para “ir tirando”. Lo único que podemos hacer desde nuestro proyecto es incentivar, dar las herramientas, al mismo tiempo que investigamos, sobre cómo adquirir buenos hábitos mentales y cómo desechar aquello que no sólo no nos ayuda a crecer ni evolucionar, sino que, además, puede llegar a destruirnos. El pensamiento positivo, el pensamiento creativo, en definitiva el equilibrio biológico y psicológico de nuestra mente empieza por localizar, definir y conocer lo que provoca la emoción más paralizante, el miedo.
            Nos educan con, por, para, en, ante, bajo… el miedo. Todo está basado en el miedo.

            MIEDO A:
·         No ser aceptado
·         Fracasar
·         Perdernos
·         No ser nada en la vida
·         No tener salud, dinero ni amor
·         Los demás
·         Lo que puedan hacernos los demás
·         No ser tomado en serio
·         Lo desconocido
·         Morir
·         A tener miedo
·        
El miedo nos hace vulnerables y dominables. Una persona asustada es fácilmente manipulable.
Pienso que hay dos tipo de miedo:
1.    MIEDO QUE NOS PONE EN ALERTA. Que agudiza nuestros sentidos y fuerza nuestra mente a buscar soluciones. Este miedo es bueno. Nos ayuda, desde nuestros orígenes, a sobrevivir, a ser ágiles, a analizar y tomar decisiones, a reaccionar. Por ejemplo, la PRECAUCIÓN, entraría en este tipo.
2.    MIEDO QUE NOS PARALIZA. Este es el peligroso. El miedo que nos convierte en víctimas, en timoratos, en tímidos, en retraídos, en huraños, desconfiados… incluso en asesinos. No nos permite reaccionar con claridad, pensar con claridad, tomar decisiones…
Este segundo tipo es el que más nos vamos a encontrar. Es el miedo a vivir. El miedo a nosotros mismos.
Es paradójico que una especie que ha sido capaz de cambiar la forma del mundo para adaptarlo a su medida, sea tan miedosa.
Muchas de las actitudes negativas que nos abordan tienen el origen en el miedo, en este segundo tipo de miedo improductivo para el individuo, pero muy provechoso para quienes nos quieren dominar. Sólo hay que tener miedo ante las amenazas reales. Un porcentaje elevadísimo de lo que percibimos como amenazas no lo son, y si lo son, no son reales, no las sentimos nosotros, nos las imponen. Desde la madre, padre, abuelo o abuela que le dice al niño o niña “no salgas al patio a estas horas o te saldrá el hombre del saco y te llevará”, “no te vistas así o si no…”, “no vayas a ese sitio…” LA LEY DEL NO. Solo los que ha transgredido esa ley del no, preguntándose, ¿y por qué no?, son los que han hecho, hacen y harán cosas grandes.
La conexión con las emociones es el reconocimiento de nuestros sentimientos, de los nuestros y de los sentimientos de los de los demás. Una de las cosas que más nos obligan y nos enseñan a esconder son nuestros sentimientos. El niño o la niña que expresa sus sentimientos es rarito o rarita. Las emociones son la expresión de los sentimientos, puedo admitir que se nos enseñe a dominar las emociones, sobre todo las nocivas, como la rabia, por ejemplo. Pero incluso la rabia es necesaria. Todas las emociones, las 5 emociones (NO HAY MÁS) son vitales, dejan de serlo cuando las manipulamos torpemente, que es lo que solemos hacer.

“Las emociones son cruciales para aprender cualquier cosa”
David Bueno i Torrens

¡¡¡¡super recondable!!!!


El teatro es el mundo de las emociones, los buenos actores y actrices son magos de las emociones, pueden, saben, como recrear emociones, como transmitir esas emociones… el teatro nos ayuda a investigar el maravilloso mundo de los sentimientos y de las emociones, el arte en general.

¡Cuántos músicos se han perdido por la manía de empezar a enseñar música, enseñando solfeo en lugar de dejar que el alumno haga ruido y viva poco a poco el proceso de transformar el ruido en armonía, en música! Yo mismo soy uno de esos músicos silenciados. Cuántos y cuántas personan dominan los ordenadores y demás dispositivos sin haber estudiado informática. Estoy seguro que si a muchos de los que hoy usamos estos dispositivos con más o menos fortuna, nos obligaran primero a estudiar informática, nos hubiéramos borrado del avance tecnológico, o, seguramente, este no se hubiera dado. No, primero usamos el dispositivo y luego si acaso, ya nos informamos o hacemos talleres de informática. Pienso que es mucho más eficaz dejar que la persona se exprese libremente, que libere su espíritu creativo, su potencial, su talento, luego ya le enseñaremos las técnicas y todo lo que sea necesario para que mejore su manera de expresar.
Hay mucho camino que recorrer en este aspecto y es muy complicado, pero cada pequeño paso es un gran éxito. Y el primer paso es tomar conciencia todos de que el docente, el conferenciante, el formador, el profesor, el maestro, no es un mero transmisor de instrucción, sino un guía. El protagonista del proceso de aprendizaje es y siempre ha sido el que aprende y no el que enseña, aunque el ego de los docentes les lleve a muchos de ellos a sentirse protagonistas incurriendo así en una paradoja, una antítesis. Sería como si cuando viajas, el protagonista de tu propio viaje fuera el tren, el avión o el coche y no tú.
La vida es felicidad, tal y como es. Con sus alegrías y sus penas y no hay que temerla, hay que vivirla. Y esto hay que enseñarlo desde la infancia. Acentuando y reforzando dos capacidades imprescindibles para la vida, la felicidad y la supervivencia... y cada vez más imprescindibles:

LA CAPACIDAD DE ADAPTARSE A LOS CAMBIOS
Y
LA CREATIVIDAD PARA CREAR NUEVAS IDEAS 

El teatro nos permite, a través de la improvisación y del rolplaying, vivir situaciones reales en escenario imaginarios, sin peligro y con la posibilidad de estudiar nuestras reacciones y comportamientos, nos enseña a buscar estrategias y a afrontar miedos, problemas… a CONECTARNOS CON NUESTRO ENTORNO. Realmente, es en esta conexión donde el teatro proporciona los mayores resultados, junto con la tercera conexión que veremos más adelante.  
Igual de importante es conectar con las emociones y los sentimientos de los demás. EMPATIZAR. La conexión emocional con los demás es la base de la inteligencia social (ver Daniel Goleman, “La inteligencia social”) Esa red emocional que nos une a los demás es lo que nos ha mantenido vivos durante tantos milenios.
Empecemos a borrar expresiones como “Los hombres no muestran sus emociones” o “Contrólate, me dejas en evidencia”…

TERCERA CONEXIÓN
CON EL ENTORNO SOCIAL
Reconocimiento de la conciencia empática
CUERPO + MENTE (ALMA)
Sólo conociendo nuestro propio cuerpo y nuestra propia alma lo suficiente como para saber quiénes somos y lo que podemos hacer y conseguir, podremos apreciar nuestro entorno, en los cuales viven otros humanos, con sus cuerpos y sus almas y con las mismas conexiones que las nuestras (aunque, quizás con distintos entornos). Unos humanos con los que debe empatizar. Sólo puedo sentirme “parte del todo” si siento que mis semejantes son también parte de mi mismo todo. Ni más ni menos. Son oportunidades, no enemigos. Nos educan a estar a la defensiva incluso cuando nadie nos amenaza, cuando nada nos ofende. A desconfiar de los demás. Como siempre convertimos en habitual unas actitudes que son extraordinarias. Estar a la defensiva cuando nadie te amenaza es como llevar equipo de nieve en Miami. Una estupidez. El mismo lenguaje nos empuja, con palabras como PERSUADIR, CONVENCER, ENFRENTARSE, CONFRONTAR, entre otras, a estar siempre en posición de defensa o ataque, en pie de guerra, como si la vida fuera un conflicto armado en el que sólo sobrevive el o la que mejor defensas tiene, vamos, como matar moscas con cañonazos. Además de lo estresante que resulta estar siempre en espera de que el rayo caiga sobre nosotros y nos fulmine, incluso en días despejados y bajo el paraguas del anticiclón más austero. Lo habitual es mantener una vida equilibrada, empática, escuchando y conectando y lo extraordinario es, siempre que tengamos la amenaza de un ataque o de algún acontecimiento contrario, defendernos o intentar ponernos a salvo. Del mismo modo que abrimos el paraguas cuando llueve y cuando no llueve, ni lo cogemos, sólo debemos estar a la defensiva cuando sea necesario. ¿Por qué insisto en esto? Porque lo único de nos impide conectar, escuchar, expresar, entender y comprender, empatizar, vivir plenamente… es la fortaleza inexpugnable con la que andamos por ahí. Una serie de inútiles barreras, puertas y compuertas que nos encierran en nosotros mismos, que lejos de proporcionarnos seguridad, nos acobarda mucho más… Ya se sabe, quien a espada vive a espada muere”, si no quieres morir a espada… abandónala.
El mismo concepto DAFO, está lleno de carácter belicista: Defensas, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades (solo me quedo con esta última); a mí me gusta más decir ¿Qué tengo? ¿Qué necesito? ¿Dónde lo encuentro? ¿A quién me arrimo?
Hay mucha mala leche en el mundo. Esa mala leche es la que mamamos, porque, además somos un tanto mamones.

La educación no es sólo cosa de niños. La educación debe acompañarnos toda nuestra vida. Aprender, enseñar, compartir, investigar y volver a compartir. Debemos cambiar muchos aspectos de la vida para que ésta sea mucho más vivible para todos y todas, y un comienzo es saber cómo educar y cómo enseñar a nuestros niños y niñas, desde el respeto a su dimensión de niños y niñas, sin olvidar que nosotros también lo fuimos, que lo seguimos siendo en muchos aspectos y sobre todo pensemos que los oídos de los niños y niñas son como grabadoras muy sensibles y sofisticadas y que depende de cómo lo digas y qué digas transformarás a esa criatura. Si respetas, lo transformaras en él y ella misma, con más conocimiento, más alegría de vivir, más empatía, más conexiones y más felicidad… Juega. Juguemos. Antes de enseñar, de comunicar… ponte en el lugar de la persona que te va a escuchar y pregúntate ¿Si yo fuera un oyente de lo que voy a decir, cómo me gustaría que me lo dijeran, qué me gustaría que me dijeran? Y cuando lo tengas claro… ¡EMPIEZA! 

PRÓXIMA INTERVENCIÓN MÍA POR SI TE INTERESA ASISTIR:


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