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viernes, 16 de marzo de 2018


ENCANTADO DE CONOCERME


"Lo más difícil es conocerse a uno mismo, lo más fácil: hablar mal de los demás"
Tales de Mileto 

"La mejor ciencia es conocerse a uno mismo"
Galileo Galilei

"Hoy no tengo ganas de hacer turismo por dentro de mi"
Mafalda




¿Por qué cuesta tanto conocernos a nosotros mismos? Más aún, ¿Por qué cuesta tanto aceptarnos y aceptar lo que somos y cómo somos?
Cuesta tanto concienciar a la gente de que es mucho más eficaz trabajar sobre uno mismo, sobre nuestras ideas, nuestros deseos, nuestras manías, nuestras debilidades y fortalezas, nuestra capacidad de relacionarnos, de hablar, de exponer, de sentir, de compartir, nuestros miedos... que trabajar buscando recetas milagrosas, fórmulas, elixires mágicos que nos hacen hablar con eficacia, persuadir, impresionar... Cuando se consigue trabajar en uno mismo, encontrar tus propias herramientas, tus propias estrategias, tus propias fórmulas... entonces te sientes realizado y te convences de que es mejor aprender a pescar a que te den un pez, ya que si aprendes a pescar, comerás cuando tú quieras y si te esperas a que te den el pez, comerás cuando quiera quien te lo tenga que dar... Sin embargo, es tan fuerte la tentación de que te den trucos, fórmulas y elixires milagrosos, recetas de autoayuda... Descubrir lo que tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer entraña un esfuerzo, pero si te lo dicen el esfuerzo es mucho menor y además si metes la pata, siempre tienes a alguien que culpar. "A mi me habían dicho que se hacía así..." Si te dan un pez, el esfuerzo es menor que si lo tienes que pescar. El precio de que te den el pez, es tu propia libertad, tu propia voluntad...



Nos gustaría tener manual de instrucciones para todo, "si está en los libros, tiene más credibilidad". Pero, afortunadamente, no hay manual de instrucciones para el día a día, para vivir... y si lo hubiera, deberíamos quemarlo, ya que sería la expresión más cruel de esclavitud. Los sentidos perciben la realidad, mi realidad, lo que pone en un manual, es posible que exprese la realidad que le gustaría al que escribió ese manual y, algunas veces, lo que se escribe o se dice está muy cerca de: "Haz lo que digo y no lo que hago".
Se nos llena la boca cuando hablamos de libertad, pero ser libre implica una responsabilidad que no todos quieren asumir. La libertad requiere también de un esfuerzo. Queremos ser libres mientras hacemos lo que nos dicen que hagamos de la forma en la que nos dicen que lo tenemos que hacer y eso ahoga cualquier hálito de creatividad, de expresión sincera y eficaz, de libertad. Una libertad que no está y no debe estar reñida nunca con seguir unas normas. La educación y la cortesía, la amabilidad y la escucha, la empatía, la comprensión, etc, son bienes preciados de la personalidad humana, bienes para compartir con los demás y no ingredientes de ningún elixir mágico que nos haga mejores personas, más convincentes, más eficaces o más felices. 
Cada persona es un mundo y lo que es bueno para uno, no tiene porqué serlo para otros. Quizás a ti te vaya muy bien el ibuprofeno, a mí me provoca gases...



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