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miércoles, 10 de febrero de 2016

FOBIA
nombre femenino
1.
Temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, una cosa o una situación.
2.
Odio o antipatía intensos por alguien o algo.


PUPAFOBIA: Cuando ese temor y odio irracionales tiene su fuente en los títeres.
Reconozco que, de pequeño, sentía miedo por los títeres, por las muñecas de porcelana, los maniquíes… De hecho aún guardo algo de ello, ya que todavía siento escalofríos ante ciertas imágenes (Vírgenes dolorosas o Cristos llagados… y ya si llevan pelo natural…)

No lo puedo explicar. Vivo con ello, eso es todo. El miedo por los títeres, creo que ya se me ha pasado. Tengo amigos titiriteros que me han dejado, alguna vez, entrar en sus talleres e inducido por el entusiasmo con el que me cuentan cosas de su trabajo, me siento como un niño, sin miedo, pero con un gran respeto, eso sí. Pienso que el títere es una de las maneras más eficaces de distanciamiento. No es el actor- manipulador quien actúa, quien habla, canta o golpea; es el títere. Para acercarlo a algo que yo pueda conocer mejor, me permito compararlo con la máscara. Otro elemento del teatro que, junto con la marioneta, más respeto me despiertan. Justamente por eso, por la capacidad de distanciamiento, de desdoblamiento. No es el actor quien interpreta, de hecho no interpreta, lo que hace es algo más mágico: dar vida a algo inanimado. Bueno, en cierto modo, eso hacemos todos los actores, dar vida a algo inanimado, provocar una ilusión de vida, ya sea a través de un personaje sacado de un texto, a través de una máscara o de una marioneta.
Lo que sí que tengo claro, es que, al menos para mí, cuando una marioneta ridiculiza, te cuenta o hace cualquier cosa, está tocando teclas muy hondas de nuestra conciencia. Alguien pequeño, la mayoría de las veces, caricaturescamente deforme te habla, te dice, te cuenta y te muestra tu propia miseria. Cuando un objeto inanimado se parece demasiado a uno mismo, te recuerda que eres un ser mortal… y eso da miedo, (eso más o menos decía Freüd).
No creo que su señoría (comparte apellido, creo, con otro titiritero, aunque no creo que tenga nada más que ver con él que el hecho de las ganas que da decirle aquello de “Toma, Moreno”) tenga pupafobia, o sí, no me importa. Por lo que he leído sobre él y sin querer prejuzgar, igual a lo que tiene fobia es a la democracia, pero no voy a juzgar… yo no soy juez, él sí. No, lo suyo no es fobia a los títeres, quizás a los titiriteros sí que les odie un poco, porque hay personas intransigentes a las que la cultura les molesta, porque para ellos cualquier expresión cultural que no ensalce sus glorias, es cosa de rojos, de piojosos, de gente sin instrucción… “carne de cárcel”.

Pero no quiero juzgar. No soy juez. Sólo soy un ciudadano. Al que le gusta la cultura. Que hace cultura. Vamos un… titiritero. Pero esto lo escribo desde mi conciencia de ciudadano de un país en el que los políticos no se ponen de acuerdo para formar gobierno, donde los políticos se llenan los bolsillos mientras hay niños que pasan hambre, padres que pasan pena y hambre… gente que, mientras ellos se daban la gran vida, perdían su propia vida, algunos literalmente, porque su situación sólo les dejaba ver una salida: el suicidio (nadie habla de la gente que ha perdido la vida a causa de la crisis). Un país que permite idioteces y prohíbe cosas importantes. Un país en el que hay ministros que dicen que hay demasiados universitarios u otras perlas.... 
Un país en el que se deja libre a los malos y se encierra a los pobres (titiriteros)
Y encima tienes que morderte la lengua. Una pancarta ha sido la espoleta. La palabra diabólica que abrirá las puertas del averno y hará salir a las furias que acabarán con SU Estado de derecho y con SU Estado de bienestar, el suyo, porque vale decir que nuestro Estado de derecho y de bienestar, ya se lo han cargado ellos. Eta palabra. Casi casi ALCAHUETA.
Por cierto habrá que asegurarse que LA CELESTINA
 no hace apología del terrorismo. 
Se repite muchas veces la palabra alcahueta


Es increíble que los mismos que nos quisieron hacer creer que el atentado del 11M fue cosa de “ETA” y no de “ALKA” para que no pensáramos que era consecuencia de nuestra desgraciada participación en aquella guerra bushiana, se escandalicen por una palabra. Y podríamos seguir haciendo comparaciones entre las cosas que para ellos son tradición, cultura, sentimiento, arte… y lo que es apología del terrorismo, agresión contra la sociedad o contra los niños… y eso ya lo hacen muy bien algunos en las redes sociales.
Sea como sea, hay gente inocente ocupando un espacio carcelario mientras que gente culpable (lo sabemos) está en la calle, ocupando un espacio que no les corresponde.
Afortunadamente, en una época en la que la información viaja a la velocidad de la luz y además se respira como el aire, el teatro sigue teniendo su poder social intacto, sigue siendo un buen catalizador, un buen altavoz para decir qué sí y qué no, quien es y quien no es… y además entretiene…
Y, en cuanto a estos jueces de martillo flojo, estos benefactores de la sociedad, que les den… un toque de atención, pues hay mucho trabajo que hacer y antes de perder el tiempo con estas… sandeces… deberían hincar el diente en los procesos eternos de la gente que nos ha robado la ilusión, los sueños, las ganas, el pan y la dignidad… he dicho y perdonen las molestias. 

yo haciendo de juez en
LOS INTERESES CREADOS
DE 
JACINTO BENAVENTE
junto a grandes compañeros como Martín Cases, Jorge Sanfélix, Alicia Ramirez
y José Sancho

PD: Señores alarmistas, el APOCALIPSIS, el FIN DEL MUNDO, el JUICIO FINAL, no vendrá de la mano de unos títeres… ¿o sí?

ACABO DE ESCUCHAR POR LA RADIO QUE EN BREVE QUEDARÁN LIBRES
ME ALEGRO!!!


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