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jueves, 11 de junio de 2015

LA JUSTICIA ES CIEGA


LA JUSTICIA ES CIEGA
LOS JUECES NO DEBERÍAN SERLO
una reflexión personal

Cuando hablamos de justicia, nos vienen imágenes de jueces y magistrados, abogados, fiscales, condenados, imputados, testigos, y todo lo que va orbitando alrededor de los tribunales. Pero de lo que quiero hablar es de los jueces sin toga, los que usan mazos en lugar de martillo, los que sentencian sin escuchar más allá que sus huecas y vacías palabras, esos jueces que olvidan, o nunca han sabido que, quien tiene la capacidad de juzgar, ha perdido la capacidad de aprender. Algunos de ellos son peligrosos, ya que el futuro de algunas personas depende de ellos, de sus juicios y sentencias. Yo me incluyo, porque como profesor de interpretación para futuros actores y actrices, tengo que juzgar bajo el eufemismo de "EVALUAR". Aunque en mi defensa debo decir que antepongo la sinceridad, la frialdad profesional, y que me niego a dejar de aprender, por eso rehúyo tener que juzgar/ evaluar. Pero, de momento es necesario. 
Empezamos teniendo que juzgar quién es apto y quien no lo es para poder cursar. Ese es el primer trago, mal trago, en el que tienes que juzgar quien va a entrar en tu escuela y quién no. Claro, pones sobre la mesa todos los conceptos básicos para poder ver, con tu ojo clínico, que el aspirante es alguien que quiere de verdad formar parte de esto o si, por el contrario, viene a probar esto qué es o, como en algunos casos, es un pirado que pasaba por allí o un gracioso al que le han dicho "Tienes gracia, podrías ser actor", y alguien le ha dicho, "Estudia arte dramático, te irá bien..." Tomas tus decisiones con el miedo a equivocarte, eso siempre está ahí, seguro que te vas a equivocar, pero todos no pueden entrar, afortunadamente, si has impedido la entrada a alguien que de verdad quiere, éste se buscará la vida, escuelas hay muchas (demasiadas para mi gusto). Pero también es posible que con tu juicio rompas el sueño a una persona, aunque, también es verdad que los sueños que se rompen suelen ser sueños muy débiles o simplemente caprichos de la edad.
            Luego, durante el curso, te conviertes en el profesor. Todos tus alumnos buscan tu aprobación, que les digas que lo hacen bien, aunque ellos te intentan convencer de que les digas lo que hacen mal, es psicología inversa, “Dime lo malo que soy y así sabré lo bueno que soy, o sea dime lo que hago mal y así sabré lo que hago bien…” (Ala, ya estoy juzgando). Mientras tú te dejas la piel intentando abrirles la mente al concepto de Arte y de aprendizaje del arte. “El arte no se enseña, el arte se aprende” “Si juzgas y te juzgas no podrás aprender” “No se trata de si lo haces bien o mal, se trata de sentir lo que haces” “Emociónate y comparte, expresar es compartir” “Busca la verdadera poesía que se haya en lo más profundo de tu alma, esa poesía escasa y no seas un poeta más, hueco, engolado, técnico y vacío, la técnica es el refugio del mediocre” “Hay demasiados poetas para tan poca poesía”… Orientas, guías, estimulas… Mides tus palabras, sabes, o debes saber, que a ciertas edades, algunas palabras pueden ser peligrosamente malinterpretadas. Textos, experiencias (otros lo llaman ejercicios), improvisaciones… y luego hay que evaluar, volver a juzgar. Vale, cuidado, que nadie se ofenda y que cada palo aguante su propia vela, hay grandes profesionales, formadores vocacionales que desprenden conocimientos como una flor desprende aroma, maestros que te enseñan a aprender, aquellos que dicen, “primero buscaremos a la persona y luego ya aparecerá el actor o actriz que hay en ti”, gente que se apasiona y contagia su pasión, con este tipo de maestros, no te hace falta que te digan si eres bueno o no , si lo haces bien o no, lo notas, lo sabes, si has llegado o no lo ves tú mismo, no necesitas que el maestro te lo diga “A ser Marlon Brando no se aprende, o se es o no se es y para serlo, primero tienes que querer, pero querer de verdad” “Yo no soy mago, no tengo la varita mágica que te va a convertir en actor. Yo te oriento, el resto es cosa tuya”, dicen… Pero, también hay formadores que forman porque sí, porque es su forma de vida, porque, quizás, no se han atrevido a otra cosa, o quizás alguien los juzgó y ellos se lo creyeron tanto que acabaron así, otros que sólo en su reino de taifas de su aula se sienten poderosos y juegan con el futuro y los sueños de las personas, profesores que desprenden sus conocimientos como una mofeta desprende su olor, “Aprender es sufrimiento” “Yo haré de ti un gran actor”, dicen.
            Una vez un alumno (o discípulo, o como a mí me gusta, colega) dijo, “Contigo he aprendido a ser mejor persona y ello me ha hecho mejor actor”, cuando tengo dudas o me siento abatido (esos días que lo mandarías todo a la mierda), me acuerdo de esa frase y mi cabeza empieza a llenarse de ideas para la próxima o próximas clases.
            Evaluar debería ser orientar, analizar cómo los conceptos, ideas, sentimientos, experiencias y conocimientos van cimentando un edificio seguro, van abriendo ese camino vital que es el arte, ese camino que se va haciendo a medida que lo vas caminando, paso a paso, un camino que te acerca a tus sueños, un camino en el que el éxito y el fracaso, no son más que el material con que construimos los escalones que nos van a permitir ir subiendo, son el impulso para poder dar un paso más, siempre un paso más, ya que si alcanzas todos tus sueños, es porque tenías pocos sueños y demasiado cerca. Los sueños son la raya del horizonte, nunca llegas, pero cada vez deseas más llegar, debes mirar hacia ese horizonte siempre, sino perderás tus sueños y sin sueños… no vale la pena seguir caminando.
            Tanto en el arte como en todos los aspectos de la vida, debemos formar profesionales felices, sobre todo en el arte, el teatro es ocio, el teatro es un servicio social, nuestra misión es hacer feliz a la gente, tanto haciendo reír como haciendo llorar, por eso debemos compartir, expresar, transmitir y dejar de exhibirnos, de alardear de nuestros estúpidos virtuosismos, regalar sueños, pues eso es para mí el teatro: UN CARGAMENTO DE SUEÑOS.


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